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Currículum Oculto, Implícito o Nulo – Alumno Marco Antonio González Villa

Currículum oculto, implícito o nulo

PARA EMPEZAR

Cuando hablamos de educación ¿qué elementos o aspectos se deben considerar como los más importantes? Es necesario empezar señalando que la educación como proceso y como concepto refieren a una práctica amplia que no se ciñe exclusivamente al espacio escolar, dado que hay diferentes actores y contextos que pueden incidir en la conformación y configuración subjetiva de una persona en formación, lo cual puede llegar a ser un proceso interminable.

A partir de que la Escuela se configura socialmente como el espacio encargado de educar a la población en general, quedó claro que en el establecimiento e implementación de los procesos de enseñanza y aprendizaje era necesario elegir los elementos que resultaban imprescindibles para llevar a cabo esta labor. La mirada y la decisión empezó a centrarse en tres elementos principales: los saberes, los alumnos y el currículo.

Independientemente de que estos tres elementos se encuentran y se inscriben dentro de un espacio institucional, es claro que tanto los saberes como los alumnos muestran una condición de exterioridad que no es propia de la escuela, debido a que no dependen, en sentido estricto, de la propia institución: los saberes son determinados por un proyecto educativo a nivel nacional lo bien desde la autonomía que puede tener una institución, sobre todo a nivel profesional; los alumnos por su parte, pese a atravesar por un proceso de inscripción y, en ocasiones, de selección, llevan a la escuela a elegir entre aquellos que optan por ella como opción educativa y no  necesariamente responde a una búsqueda para conformar grupos con características ideales concebidas a priori.

De esta manera, el currículo vendría a ser el único elemento que depende directamente de la escuela, en la que puede, dentro de las pocas libertades de acción que le conceda el sistema, puede decidir y llevar a cabo acciones.

Pero ¿qué es el currículo? Para aquellos que se encuentran dentro del campo de la educación en ocasiones se da por sentado o se obvia su definición, sin embargo, la revisión histórica y documental permite ver una serie de dificultades que dificultan asir y brindar una caracterización semántica que sea común o consensada para todos. En el presente trabajo, a partir de la recuperación de diferentes elementos, se podrá observar la dificultad que existe para ofrecer diferentes formas de definir este polémico y complejo concepto.

 

¿CURRÍCULUM? ¿QUÉ ES?

Amezquita (2010) refiere que en la etimología de la palabra Currículo encontramos que proviene del latín curriculum, de currere, que significa carrera, y que la única forma de abordarlo es cuando va acompañado de un adjetivo que permite conceptualizarlo, tales como oculto, formal, vivido, procesual entre otros.

En un intento de clasificación general, Albarrán (2009) identifica tres grupos en los que pueden clasificarse definirlo, a saber:

El Currículum como contenido. En esta perspectiva el currículum establece lo que hay que enseñar, la relación de contenidos y conocimientos, siendo entonces lo más importante la selección precisamente de los conocimientos.

El currículum como planificación. Aquí se define el currículum como programa o planificación, es decir, se hace referencia a la consecución de propósitos de forma estructurada y organizada; en él se señalan los contenidos, las finalidades, los objetivos, las orientaciones metodológicas y los criterios de evaluación.

El currículum como realidad interactiva. En este enfoque, el currículum es una realidad interactiva entre teoría y práctica, en donde se establece lo que se dice y piensa, así como lo que se hace y se lleva a cabo.

Como se puede observar, Currículo es uno de los conceptos polisémicos en el ámbito educativo, dado que existen diferentes miradas y formas de abordarlo, dependiendo del marco referencial desde el cual se intente perfilarlo. A manera de consenso e integración de las diferentes significaciones que existen, podemos establecer que el término currículo hace referencia al proyecto educativo institucional que establece una sociedad en un momento histórico y espacio geográfico específico, indicando los objetivos a lograr en relación a los saberes y elementos culturales a adquirir así como las habilidades a desarrollar por parte de los alumnos, estableciendo al mismo tiempo lineamientos para la transmisión del conocimiento y sus formas de evaluación, de tal forma que se garantice la formación de las generaciones siguientes de acuerdo a los intereses y necesidades del sistema regidor vigente.

Una vez definido, es necesario establecer los elementos que, estructuralmente, lo conforman (LOMCE, 2014).

Presentación-Introducción. Proporciona y muestra un contexto sociohistórico, geográfico y demográfico del contexto en el que se justifica y fundamenta el proyecto educativo de una instancia política local, estatal o federal. Se muestran análisis históricos y se describen las características de la población hacia la que se dirige el proyecto, así como también se retoman y recuperan las vertientes del proyecto de Nación vigente. De esta forma se consideran indicadores económicos como perspectivas internacionales de competitividad, así como proyecciones de crecimiento laboral dentro del país. De esta manera, en un plano ideal y cuando existe una correcta planeación a nivel Federal, debe existir una concordancia entre el campo educativo y el sector laboral dado que se prepara a los alumnos para insertarse en ese campo en una transición que debe resultar prácticamente automática y sin complicaciones o dificultades; tal situación queda incluida dentro de las líneas de este apartado.

Objetivos. Es la parte esencial del currículo dado que se establecen aquí los resultados esperados a partir de la puesta en marcha del Proyecto educativo. Dispone de una fuente sociológica o socioantropológica en el que, partiendo de una noción filosófica particular de ser humano, se responde implícitamente a las preguntas ¿para qué enseñar? y ¿para qué educar? Debe prevalecer una visión ética, en el que se considera al educando como una persona con derechos al que se darán las herramientas necesarias para poder vivir una experiencia de igualdad en cuanto a las posibilidades y oportunidades de logro y éxito social, así como también dispone de una base moral, en el que se busca formar personas socialmente correctas y con un respeto de sí, de los demás y de las instituciones que forman parte de su cultura.

Generalmente quedan incluidos dentro del Plan de estudios en el que se describen y organizan las diferentes materias que conforman el total a cursar durante la formación señalando también la transversalidad de cada uno de los campos disciplinares con sus respectivas materias, así como la formación y avance gradual durante los avances en el nivel académico.

Contenidos. Aquí se responde a la pregunta ¿qué enseñar? Aquí se patentiza la intencionalidad del sistema que regula las pautas educativas, dado que se establece el perfil que se quiere formar, construir y desarrollar en un educando, de tal forma que se responda a las necesidades políticas y económicas del contexto de inserción inmediato. Parte de una base Epistemológica en el que cada contexto histórico, diferente y en cambio permanente, establece los saberes que pueden adquirirse, así como las habilidades a desarrollarse, teniendo como sustento la noción de ciencia en donde quedan planteado el cúmulo de conocimientos legitimados En el escenario internacional global actual prevalece el enfoque de competencias cuyo eje rector contempla que el alumno adquiera conocimientos, desarrolle habilidades para la aplicación de dicho conocimiento, así como la apropiación de una serie de valores que posibiliten la convivencia armónica tanto en los recintos educativos como en sus escenarios cotidianos que le permitan mostrar una actitud prosocial.

Metodología. Se responde a la pregunta ¿cómo enseñar? Remite directamente a la parte didáctica dentro del aula ya las diferentes estrategias que emplea el docente, responsable del proceso de enseñanza; este es uno de los dos actores principales dentro del acto educativo y debe poseer la categoría de experto en la elaboración de escenarios y secuencias didácticas. Considera la perspectiva psicológica en torno a cómo se logra el aprendizaje y de esta manera se implementan una serie de estrategias y dinámicas acordes al enfoque seleccionado. La adquisición de los elementos básicos de la cultura retoma, comúnmente, el modelo pedagógico a la vanguardia que se vuelve en estandarte de progreso y desarrollo, así tenemos constancia histórica del empleo de diferentes tipos de enfoques, de los que podemos referir por citar a algunos al modelo tradicional, la perspectiva conductual, la Teoría Crítica, el Cognoscitivismo, el Constructivismo, entre otros. En este sentido, es necesario tener presente que la Filosofía que subyace a cada uno de los enfoques educativos no siempre permite hacer combinaciones o entrecruzamientos entre teorías, independientemente de que se abandere una postura ecléctica la cual solamente es posible con pleno conocimiento de todos y cada uno de los postulados de los enfoques. En la actualidad el campo educativo se caracteriza por favorecer el trabajo colaborativo y la inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación en el aula.

Además de la elección del enfoque, las estrategias de enseñanza a implementar deben considerar las características particulares de la institución educativa, cómo la ubicación geográfica y el tipo de población que se atiende, así como también deben de tomarse en cuanta los recursos didácticos con los que se cuenta, es decir, tanto la infraestructura material como la tecnología de que se dispone y se puede emplear para la dinámica de las clases, incluidos el número de dispositivos y aparatos. La distribución espacial del aula es también un factor a considerar. De esta forma, considerando de fondo los objetivos planteados por la dirección educativa correspondiente, es aún necesario, conveniente y pertinente que cada institución pueda realizar las adecuaciones necesarias que se apeguen más a las propias circunstancias de la institución.

Competencias clave. Delimita capacidades para aplicar de forma integrada los contenidos propios de cada enseñanza y etapa educativa, con el fin de lograr la realización adecuada de actividades y la resolución eficaz de problemas complejos.

Estándares de aprendizaje evaluables: Refiere a especificaciones de los criterios de evaluación que permiten definir los resultados de aprendizaje, y que concretan lo que el alumno debe saber, comprender y saber hacer en cada asignatura. Dichos estándares de aprendizaje evaluables deben ser observables, medibles y evaluables y permitir graduar el rendimiento o logro alcanzado y su diseño debe contribuir y facilitar el diseño de pruebas estandarizadas y comparables.

 Evaluación. Establece indicadores de logro y adquisición de conocimientos y habilidades. Debe ser totalmente congruente con el modelo teórico que sustenta la didáctica establecida para que resulte pertinente esta labor. Cada uno de los instrumentos empelados debe tener confiabilidad y validez para garantizar la objetividad de la evaluación realizada, ponderando en sus criterios efectivamente la corroboración de la adquisición y logro o no de los objetivos planteados. El docente responsable es el indicado para establecer y diseñar los instrumentos de medición del aprendizaje; en la actualidad el formato de rúbricas, coherente con el enfoque de Competencias es la herramienta más empleada.

CURRÍCULUM Y LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

Para Coll (2013) el currículo escolar debe responder a las condiciones ambientales con relación al contexto inmediato. Es una realidad que las personas tienen la capacidad y posibilidad de aprender a lo largo de la vida -tal como reza el lema educativo cubano “desde la cuna hasta la tumba”-, y en todo ese continuo de vida los individuos presentan una necesidad, demanda y tendencia creciente de “informalización, en palabras de Coll, lo cual va más allá de las aulas escolares y la formación inicial, por lo que podemos señalar que, tal como ha sido siempre, la educación se imparte no sólo a través de instituciones socialmente construidas ex profeso para ello, sino que se absorbe, se asimila o se adquiere de diferentes formas y mediada por personas o medios distintos.

Es aquí que, en los tiempos actuales y en sociedades que disponen de la infraestructura, la tecnología se constituye como vía de acceso al conocimiento en la sociedad de la información, por lo que diferentes aprendizajes y competencias son desarrolladas de esta manera, sobre todo cuando hay un nivel de significación alto por su empleo. De igual manera, las condiciones laborales y la globalización actual demandan el uso y manejo eficiente de las tecnologías, que llegan a tener una consideración y valoración mayor que el conocimiento a nivel organizacional.

Está situación derivó en que tanto las tecnologías como los saberes, aprendizajes y competencias desarrolladas por este medio fueran consideradas y apropiadas por las instituciones educativas, promoviendo así un cambio en el currículo, que permitiera utilizar los recursos y herramientas disponibles en la red para aprender, introduciéndose en los contextos del ecosistema de aprendizaje del alumnado.

Sin embargo, es preciso tener claro que la vía de acceso al conocimiento en la sociedad de la información es de forma personalizada, por lo que esta personalización del aprendizaje remite a la diversidad, es decir, a la singularidad de las trayectorias personales de aprendizaje (Coll, 2013).

¿TIPOS DE CURRÍCULO? VIVIDO, NULO Y OCULTO

El currículo real o vivido consiste en la implementación del currículo formal escolar con las modificaciones que requiere en la contrastación y ajuste entre un plan curricular y la realidad del aula. Esto hace necesario realizar un análisis de las condiciones escolares para mediatizar los fines del currículo escolar Murillo ( s/f)

El currículum oculto, por su parte, contempla las diferentes relaciones que se integran en el ámbito escolar, en las que se consideran los hábitos de orden, puntualidad, corrección, respeto, competición-colaboración, docilidad y conformidad, por referir algunos, los cuales son inculcados de formas consciente o inconsciente por la escuela y reflejan el tipo de egresado que se desea formar (Casas, 2012). Está constituido, como se observa, por valores, actitudes y mensajes ocultos dados en la institución escolar a manera de valores y normas tácitas, hechos que ocurren sistemáticamente dentro de la institución, pero que no son explicitadas en documento alguno (Magendzo, 1993)

Finalmente tenemos el currículo nulo, que considera lo que la escuela no enseña y que para Eisner (1979; en Silva, 2009) puede llegar a ser más importante que lo brindado por la escuela, en donde se tienen dos dimensiones importantes a considerar: los procesos intelectuales que la escuela deja de lado y los contenidos o asignaturas ausentes en el currículum explícito. Con relación al primer punto, es claro que existe de parte de la escuela una concepción restringida del intelecto. En torno al segundo aspecto, es evidente que los contenidos o asignaturas omitidas no son producto del azar, o el desconocimiento, sino el producto de una decisión tomada consciente y responsablemente por los involucrados y/o responsables, basadas en principios filosóficos, políticos, ideológicos, económicos y religiosos. (Silva, 2009)

CONCLUSIÓN.

La breve revisión realizada pone de relieve una serie de tensiones que giran en torno a la noción de currículo, a partir de que existen diferentes factores que inciden tanto en su elaboración como en su implementación.

Es posible plantear que brinda y dota de estructura a la práctica docente al delinear los elementos mínimos básicos que se requieren para poder llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje en las aulas, considerando tanto elementos previos a la clase o ciclo escolar, así como los resultados esperados al final.

Lógicamente que la forma de concebirlo y aplicarlo responderá siempre a una postura no sólo educativa, sino incluye también factores políticos, económicos y sociales, por lo que no es un proceso puro o neutro, ya que pueden existir intereses de por medio que influyen y repercuten en algún momento del proceso educativo.

La situación es aún más compleja cuando dentro de las mismas perspectivas pedagógicas existen diferencias en las formas de posicionarse ante los saberes y ante los alumnos, lo cual refleja una postura filosófica y epistemológica que es inherente a cada práctica y a cada actor educativo.

Mención aparte merecen dos situaciones a considerar que, en el tiempo presente, están manifiestas y pueden convertirse en una limitante: la vorágine que ha traído consigo el uso de la tecnología, así como el impacto, cada vez mayor, del currículo nulo y oculto. En los últimos años se ha generado un desprestigio por los espacios educativos y por los profesores, lo cual ha propiciado que otros elementos que se vinculan con la educación, como los previamente referidos, han adquirido mayor importancia y trascendencia para los estudiantes, principalmente en niveles inferiores al superior.

No obstante, siendo el elemento del cual es responsable la institución educativa, es preciso trabajar en la búsqueda de su mejor implementación, de forma que garantice los resultados, tanto a nivel organizacional, como en el proceso formativo de cada alumno. Mientras se sigue trabajando en ello, seguirán, sin duda, creciendo las perspectivas en torno a la forma de definirlo y señalar sus formas de implementarlo.

 

MATERIAL CONSULTADO

Amézquita I., A. (2010). «El currículum en el espíritu de los planes y programas».
Cuadernos de educación y desarrollo. Consultado el día 17 de septiembre de 2013 en: http://www.eumed.net/rev/ced/22/aai.htm

Albarrán Gómez, J. M. (2009). «Análisis del término currículum». Revista digital, Reflexiones
y experiencias innovadoras en el aula. Consultado el día 17 de septiembre de 2013 en: http://www.didacta21.com/documentos/revista/Marzo09_Albarran_Gomez_Jose_Manuel2.pdf

Coll, C. (2013). «El currículo escolar en el marco de la nueva ecología del aprendizaje». Aula de innovación educativa , 31-36. Consultado el día 17 de septiembre de 2013 en: http://www.psyed.edu.es/prodGrintie/articulos/Coll_CurriculumEscolarNuevaEcologia.pdf

Casas Sáenz, V. M. (7 de Marzo de 2012). «Constructos Educativos». Consultado el día 17 de septiembre de 2013 en: http://constructoseducativosvmcs.blogspot.mx/2012/03/curriculum-planes-y-programas-de.html

LOMCE (2014) Los 6 elementos del currículo. España. Retomado de http://aularagon.catedu.es/materialesaularagon2013/formacion_lomce/bloque_1/Modulo_1_1/los_6_elementos_del_currculo.html

Magendzo, A. (1993). «Manual para profesores currículum y derechos humanos». Santiago de Chile:
Friedrich Naumann. Consultado el día 17 de septiembre de 2013 en: http://www.iidh.ed.cr/BibliotecaWeb/Varios/Documentos/BD_1345057820/Manual%20profesores.
%20Curriculum%20y%20DDHH.pdf?url=%2FBibliotecaWeb%2FVarios%2FDocumentos%2FBD_1345057820%2FManual+profesores.
+Curriculum+y+DDHH.pdf

Murillo Pacheco, O. (s.f.). «Currículum, planes y programas de estudio». Organización de los estados americanos. https://web.oas.org/childhood/ES/Lists/Recursos%20%20Estudios%20e%20Investigaciones/
Attachments/34/27.%20Curri,%20plan.pdf

Silva Á, M. (2009). «Concepto y orientaciones del currículum». Chile: Universidad de Chile. Consultado el día 17 de septiembre de 2013 en: http://educacionygenero.

González Villa, Marco Antonio. “Currículum oculto, implícito o nulo”. Mexico: CEAAMER, 2019. 10 hojas

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