{"id":14,"date":"2012-10-29T00:00:00","date_gmt":"2012-10-29T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/?p=14"},"modified":"2025-11-19T16:52:34","modified_gmt":"2025-11-19T16:52:34","slug":"crear-con-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/crear-con-ciencia\/","title":{"rendered":"Crear con-Ciencia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Durante siglos se consider\u00f3 a la ni\u00f1ez como la etapa \u201cm\u00e1s feliz de la vida\u201d, se cre\u00eda que el beb\u00e9 humano nac\u00eda como una <em>tabula rasa <\/em>y que ven\u00eda al mundo envuelto en una dulce y tierna nube de candor e ingenuidad, por lo tanto, carente de malicia y de malos sentimientos como: el odio, la envidia, los celos e incluso la seducci\u00f3n. Sin embargo, hoy en d\u00eda, gracias al estudio cient\u00edfico del desarrollo humano y espec\u00edficamente del desarrollo infantil se ha podido comprobar que desde el nacimiento el ser humano trae una <strong><em>carga gen\u00e9tica <\/em><\/strong>que organizar\u00e1 el destino de su aparato biol\u00f3gico; una <strong><em>carga<\/em><\/strong> <strong><em>afectiva<\/em><\/strong> establecida por los v\u00ednculos psicodin\u00e1micos dentro su familia y una <strong><em>carga<\/em><\/strong> <strong><em>social <\/em><\/strong>en relaci\u00f3n con su \u201cmomento hist\u00f3rico\u201d, que moldear\u00e1 las caracter\u00edsticas de su pertenencia socio-cultural.<\/p>\n<p>Bajo esta \u00f3ptica, se llega a una concepci\u00f3n m\u00e1s realista del transcurrir, tanto evolutivo como vivencial de la infancia, evidenciando las vicisitudes de una transformaci\u00f3n m\u00e1s dolorosa que gozosa, impl\u00edcitas desde el nacimiento. Cabe se\u00f1alar en primera instancia la profunda vulnerabilidad que radica en la \u201cabsoluta dependencia\u201d que hacen del beb\u00e9 humano, durante sus primeros a\u00f1os de vida, una criatura incapaz de resolver por s\u00ed misma las necesidades m\u00e1s esenciales de su subsistencia. A su vez, cada una de sus experiencias de alimentaci\u00f3n, higiene, reposo, etc., se ver\u00e1n matizadas con el <strong><em>afecto <\/em><\/strong>ya sea <em>amoroso<\/em>, de <em>rechazo<\/em> o de <em>indiferencia<\/em> de qui\u00e9n o quienes se hacen cargo de atenderle, generando en su incipiente desarrollo la <strong><em>confianza<\/em><\/strong> o la <strong><em>inseguridad <\/em><\/strong>con que ir\u00e1 enfrentando las experiencias futuras.<\/p>\n<p>Por consiguiente, cada etapa del desarrollo infantil implicar\u00e1 resolver ciertas crisis en correspondencia con su momento evolutivo. Son crisis en las que juega un papel preponderante la \u201cangustia\u201d y crisis externas en las que el dolor ante la frustraci\u00f3n, las p\u00e9rdidas y sus subsecuentes renuncias orientar\u00e1n el desarrollo del ni\u00f1o hacia una personalidad fuertemente integrada o en su defecto, hacia estructuras ps\u00edquicas de caracter\u00edsticas patol\u00f3gicas en las que se sustentan los trastornos del desarrollo infantil y las posteriores alteraciones de la personalidad en la vida adulta.<\/p>\n<p>Visto de esta manera, \u201cen este andar\u201d, en ocasiones por fortuna o en ocasiones por desgracia, el ni\u00f1o nunca va solo. Lo acompa\u00f1a la met\u00e1fora del deseo inconsciente de cada uno de los padres; lo acompa\u00f1a el ni\u00f1o imaginario preexistente mucho antes de que tenga lugar su concepci\u00f3n; lo acompa\u00f1a la trama de aceptaci\u00f3n o rechazo inscrita en la cadena transgeneracional de la cual desciende; a su vez, lo acompa\u00f1a su momento hist\u00f3rico de valores \u00e9ticos, sociales, culturales, pol\u00edticos y econ\u00f3micos que dar\u00e1n directriz a todas sus potencialidades.<\/p>\n<p>Condiciones en las cuales, en el complejo proceso del desarrollo infantil se involucran una multiplicidad de factores que van: <strong><em>desde el ni\u00f1o<\/em><\/strong>, a partir de sus propias limitaciones de comprensi\u00f3n, comunicaci\u00f3n y sobre todo de sus propios sentimientos dolorosos; <strong><em>con el ni\u00f1o<\/em><\/strong>, donde las interacciones afectivas de apoyo y autoridad dentro de la familia, ejercer\u00e1n modelos de relaci\u00f3n rec\u00edproca y en concordancia con sus necesidades no resueltas; \u00a0<strong><em>hacia el ni\u00f1o<\/em><\/strong>, que implican en la mayor\u00eda de las veces, una disparidad y desventaja de las relaciones de poder y dominio en su mundo escolar y social.<\/p>\n<p>En consecuencia, actualmente es m\u00e1s notorio detectar los enormes escollos que enfrentan los ni\u00f1os que no pueden superar la orfandad, el abandono, la violencia intrafamiliar, el abuso y la trasgresi\u00f3n en su sexualidad, la hostilidad social etc., etc., y que se traducen en las manifestaciones severas que van desde las dificultades en el aprendizaje, la desadaptaci\u00f3n psicosocial, las conductas trasgresoras y delictivas, hasta las francas desorganizaciones psic\u00f3ticas que involucran la actividad psicomotora y la p\u00e9rdida de la identidad.<\/p>\n<p>Por todo lo anterior, cabe considerar que <strong><em>una mayor y cada vez m\u00e1s profunda comprensi\u00f3n del desarrollo humano, implica un reto que no le es ajeno al campo de la Educaci\u00f3n, dado que requerimos de acciones que conduzcan a soluciones por la v\u00eda de Crear con-Ciencia para guiar la investigaci\u00f3n y las propuestas preventivas y trascendentes que coadyuven al alcance de un futuro m\u00e1s promisorio, digno y feliz \u00a0de la poblaci\u00f3n infantil, en todos los \u00e1mbitos de su existencia.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante siglos se consider\u00f3 a la ni\u00f1ez como la etapa \u201cm\u00e1s feliz de la vida\u201d, se cre\u00eda que el beb\u00e9 humano nac\u00eda como una tabula rasa y que ven\u00eda al mundo envuelto en una dulce y tierna nube de candor e ingenuidad, por lo tanto, carente de malicia y de malos sentimientos como: el odio, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"wp-custom-template-contacto","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[68],"tags":[],"class_list":["post-14","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-trabajos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2383,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14\/revisions\/2383"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}