{"id":159,"date":"2017-04-17T06:36:59","date_gmt":"2017-04-17T06:36:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/?p=159"},"modified":"2025-11-19T16:51:26","modified_gmt":"2025-11-19T16:51:26","slug":"la-suprema-corte-y-los-cesares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/la-suprema-corte-y-los-cesares\/","title":{"rendered":"Laveaga, Gerardo. La Suprema Corte y los C\u00e9sares"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>La Suprema Corte y los C\u00e9sares<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una \u00e9poca como la nuestra, donde la Suprema Corte se esmera en no hacer ruido, vale la pena hacer un repaso de los ministros que han presidido. El autor de este art\u00edculo, profesor en el Departamento de Derecho del ITAM, se vale la similitud con los c\u00e9sares de Roma para efectuar dicho ej\u00e9rcito y para sugerir que se estudie la conveniencia de crear un Tribunal Constitucional, aparejado a un Tribunal Superior de Justicia Federal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aldous Hxley sol\u00eda fantasear sobre al cual de los c\u00e9sares romanos se parec\u00edan sus amigos si llegar\u00e1n a obtener el poder absoluto. Aunque nuestra suprema corte de Justicia dista mucho de ostentar un poder semejante, he querido efectuar un ejercicio como el que propon\u00eda Huxley. Pens\u00e9 en el s\u00edmil respecto de los presidentes que ha tenido nuestro M\u00e1ximo Tribunal desde 1995, pues fue entonces cuando el Poder Judicial fue renovado de cuajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comienzo con Vicente Aguinaco, a quien correspondi\u00f3 encabezar no s\u00f3lo la Corte de la Judicatura Federal. Tuvo que hacer entender a los ministros que ya no administraban y a los consejeros que ellos no juzgaban. Medi\u00f3 para configurar el naciente Tribunal Federal Electoral y enfrent\u00f3 a la vieja guardia de jueces, que padecieron la instauraci\u00f3n del servicio de carrera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfA mis 60 a\u00f1os me van a poner a concursar con un secretario de estudio y cuenta, a quien doblo la edad, para ver si eligen magistrado?, me dijo uno de ellos, indignado. Aguinaco tambi\u00e9n encar\u00f3 a los acad\u00e9micos que exig\u00edan que, de la noche a la ma\u00f1ana, la Corte dejara de ser un tribunal de tercera instancia para convertirse en Tribunal Constitucional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los de su generaci\u00f3n lo acusaron de revolucionario: \u201cEst\u00e1 desatando fuerzas que nadie podr\u00e1 controlar despu\u00e9s, repet\u00edan. Los innovadores, por su parte, lo tacharon de t\u00edmido: \u201cSe est\u00e1 quedando corto. Debe ir m\u00e1s all\u00e1\u201d. Pese a unos y otros, el abogado guanajuatense logr\u00f3 una transici\u00f3n ordenada. Entendi\u00f3 su papel y lo desempe\u00f1o con entereza. Toda proporci\u00f3n guardada, se asemejar\u00eda a Augusto, que pas\u00f3 de la Rep\u00fablica al Imperio, logrando una pax exitosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G\u00f3ngora era un hombre a qui\u00e9n regocijaba el poder y as\u00ed lo hizo sentir en todo el pa\u00eds. A partir de los cimientos que edific\u00f3 Aguinaco, corrigi\u00f3 la p\u00e1gina al presidente de la Rep\u00fablica cuantas veces lo crey\u00f3 oportuno, oblig\u00e1ndolo a ce\u00f1irse a nuestra Carta Magna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pis\u00f3 callos por aqu\u00ed y por all\u00e1. Con apoyo de los legisladores removi\u00f3 a los integrantes del Consejo de la Judicatura que estorbaban sus designios, impuls\u00f3 a los jueces que mostraban autonom\u00eda y neutraliz\u00f3 a aquellos que no pose\u00edan agallas, envi\u00e1ndolos a posiciones donde pudieran hacer el menor da\u00f1o posible. Redefini\u00f3, en suma, las facultades de los tribunales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su paso fue hurac\u00e1n, pero la Corte pes\u00f3 m\u00e1s que nunca en su historia. No exagero: en su historia. En opini\u00f3n de muchos observadores, fue el mejor presidente que ha tenido la Corte desde 1824. Por supuesto, cometi\u00f3 arbitrariedades e hizo enemigos a granel. Algunos de ellos terminaron pas\u00e1ndole factura. El c\u00e9sar al que pod\u00eda hallarle parecido ser\u00eda trajano, en cuyo reinado alcanz\u00f3 el imperio romano su m\u00e1xima extensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mariano Azuela fue la cara opuesta de G\u00f3ngora. Hab\u00eda sido un ministro que predicaba frugalidad y valores \u00e9ticos, por lo m\u00e1s de un juez apost\u00f3 a que llegar\u00eda a reducir sueldos y suprimir prerrogativas. Se le tem\u00eda, pero por razones distintas a las de su antecesor. En azuela, sin embargo, prim\u00f3 el fil\u00f3sofo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sab\u00eda que su encargo era pasajero. No quer\u00eda lastimar a nadie. Para retratarlo bastar\u00eda un detalle tan nimio como el que ni siquiera reclam\u00f3 el sitio que G\u00f3ngora segu\u00eda acaparando en el estacionamiento, reservado al presidente de la Corte. Cre\u00eda sinceramente en los valores que hab\u00eda ense\u00f1ado en sus clases a lo largo de su vida, por lo no dict\u00f3 a ning\u00fan juez, a ning\u00fan magistrado, lo que deb\u00eda hacer. Para ese eran aut\u00f3nomos, \u00bfo no? Si no actuaban con rectitud, all\u00e1 ellos\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s de uno de sus colaboradores lleg\u00f3 a quejarse a sus espaldas: \u201cLe pregunt\u00e9 que hacer aqu\u00ed, c\u00f3mo actuar ac\u00e1\u2026 y me respondi\u00f3 que era yo quien deb\u00eda decidir, de acuerdo como mi conciencia\u201d. Se le recuerda por su C\u00f3digo de \u00c9tica Judicial y por los murales que orden\u00f3 pintar en el edificio principal de la Corte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tambi\u00e9n por haber dado su confianza a algunos que, con su irresponsabilidad e incompetencia, acabaron traicion\u00e1ndola. Afortunadamente, se dio cuenta a tiempo y sustituy\u00f3, de golpe, a su equipo administrativo. \u201cSi alguien salv\u00f3 la presidencia de Azuela me confi\u00f3 una vez Jorge Carpizo, esa fue Arely G\u00f3mez, que logr\u00f3 poner la casa en orden.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su gesti\u00f3n evoca a la de Marco Aurelio, un emprendedor que en cuanto lleg\u00f3 al poder invit\u00f3 a cogobernar a Lucio Vero, su rival. Luego, resignado a pelear una guerra tras otra, nunca perdi\u00f3 de vista lo breve y enga\u00f1osa que es la existencia humana. Procur\u00f3 ser benevolente y generoso, hasta donde su alta investidura se lo permiti\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a Guillermo Ortiz Mayagoit\u00eda, no era un hombre de poder ni tampoco un ap\u00f3stol. Su pragmatismo fue legendario y asumi\u00f3 los problemas m\u00e1s graves con una sonrisa. Corrijo: con una carcajada. Estaba dotado de una envidiable sentido del humor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conoc\u00eda la maquinaria judicial al derecho y al rev\u00e9s, as\u00ed que dio a sus integrantes lo que quer\u00edan. Ni m\u00e1s ni menos. Sab\u00eda cu\u00e1ndo usar el garrote y cu\u00e1ndo la zanahoria. Observador de la naturaleza humana, se percat\u00f3 al instante de sus propios l\u00edmites.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus colegas elogiaban su sentido com\u00fan y la simplicidad con la que ve\u00eda el mundo. No lo decepcion\u00f3: donde G\u00f3ngora hab\u00eda apretado, \u00e9l afloj\u00f3: donde Azuela hab\u00eda dejado cabos sueltos, \u00e9l los reuni\u00f3. Cuando ofendi\u00f3 a alguien, ofreci\u00f3 disculpas. Bajo su presidencia, Corte y consejo recuperaron el equilibrio que en los \u00faltimos ocho a\u00f1os se hab\u00eda alterado de un lado y del otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin ser pol\u00edtico \u201cNunca he corrido a un solo empleado en mi vida\u201d, sol\u00eda decir antes de que lo eligieran presidente, resta\u00f1o heridas y concili\u00f3 facciones. Su gesti\u00f3n recuerda en mucho de Desapasionado, el \u201creorganizador\u201d del Imperio romano que se abstuvo de empresas inviables o temerarias. Muri\u00f3 haciendo bromas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Silva Meza, dicen sus colegas, luch\u00f3 denodadamente para alcanzar la presidencia y, cuando lleg\u00f3, no supo qu\u00e9 hacer con ella.<br \/>\nLe incomodaba administrar y tomar decisiones. Tambale\u00f3, incluso, a la hora de dar un impulso decidi\u00f3 al nuevo sistema penal acusatorio. Para su buena suerte, cont\u00f3 con el apoyo de Carlos P\u00e9rez V\u00e1zquez, un abogado obsesionado con la protecci\u00f3n de los derechos humanos quien en busca de una agenda propia consigui\u00f3 dar notable interlocuci\u00f3n al M\u00e1ximo Tribunal en este \u00e1mbito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras Silva Meza viajaba a la ONU a recoger un premio, se recib\u00eda la \u201cinstrucci\u00f3n de la Corte Interamericana para el Caso Radilla y se promulgaba la nueva Ley de amparo, que marcaba el inicio de una nueva \u00e9poca en la Corte. Los ministros se alinearon, entonces en dos bandos; los promotores de la universalidad de los derechos humanos y promotores de la suprema constitucional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Silva simpatizaba con los primeros pero, cuando hubo que elegir sucesor, la escisi\u00f3n qued\u00f3 en evidencia se necesitaron 30 rondas para conseguirlo. Para destrabar la votaci\u00f3n, Silva se vio obligado a cambiar su voto y a d\u00e1rselo a un ministro que representaba todo aquello de lo que \u00e9l recelaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su gesti\u00f3n recuerda a la de Teodosio, cuya lentitud a la hora de tomar decisiones y su inercia administrativa sufrieron un descalabro cuando san Ambrosio lo oblig\u00f3 a expresar p\u00fablicamente su arrepentimiento por una masacre y a favorecer, exclusivamente, a los cristianos. Desde entonces. Teodosio se dej\u00f3 llevar por la incipiente religi\u00f3n. Sus esfuerzos no bastaron para mantener la unidad de imperio. A su muerte, su hijo Honorio se qued\u00f3 con la mitad occidental y su hijo Arcadio con la oriental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contra lo que pudiera pensarse, sin embargo, la divisi\u00f3n que con sus acciones y omisiones provoc\u00f3 Silva Meza no es una mala noticia. Quiz\u00e1s ya sea hora de pensar en un tribunal de tercera instancia (como el que resulte su denominaci\u00f3n) y es una aut\u00e9ntico tribunal constitucional, cuyas decisiones no est\u00e9n ce\u00f1idas a la impresentable F\u00f3rmula Otero, que permite que una misma ley sea constitucional para unos e inconstitucional para otros. Esto es monstruoso en una democracia donde se supone todos somos iguales ante la ley.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un tribunal de tercera instancia no es incompatible con un tribunal constitucional, como lo demuestran Alemania y otros pa\u00edses. Hay veces en que una ruptura no s\u00f3lo es sana sino necesaria. La pregunta que tendr\u00eda que hacerse nuestros legisladores es si estamos dispuestos a utilizar las leyes para promover la igualdad y no s\u00f3lo para declararla o, peor a\u00fan, para simularla.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Laveaga, Gerardo. (Diciembre, 2016). <em><u>La Suprema Corte y los C\u00e9sares<\/u><\/em>. El mundo del Abogado. 18; (2012). 22-24 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Suprema Corte y los C\u00e9sares En una \u00e9poca como la nuestra, donde la Suprema Corte se esmera en no hacer ruido, vale la pena hacer un repaso de los ministros que han presidido. 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