{"id":27,"date":"2013-03-01T00:00:00","date_gmt":"2013-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/?p=27"},"modified":"2022-05-16T22:25:59","modified_gmt":"2022-05-16T22:25:59","slug":"vaticinio-de-una-tragedia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/vaticinio-de-una-tragedia\/","title":{"rendered":"Vaticinio de una tragedia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Vaticinio de una tragedia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mito de Edipo en la obra de\u00a0 S\u00f3focles,\u00a0 hace referencia a una leyenda ya antes o\u00edda entre los griegos de la antig\u00fcedad, la cual ha sido utilizada como met\u00e1fora para ilustrar la<strong> tragedia<\/strong> que encierran las pasiones de amor, odio y rivalidad, en el transcurrir de la organizaci\u00f3n genital infantil, y que implica a grandes rasgos la <strong>prohibici\u00f3n del incesto<\/strong> y cuya fase se llama a partir de la teor\u00eda psicoanal\u00edtica de Sigmund Freud: Etapa ed\u00edpica.<br \/>\nEn un intento de aproximaci\u00f3n reflexiva sobre Edipo, designado por el fatal vaticinio del or\u00e1culo de Delfos, se busca enlazar la relaci\u00f3n de espacio-tiempo, desde un \u00e1ngulo diferente en el transcurrir de la leyenda, como \u00fanico sustento para fundamentar hipot\u00e9ticamente los acontecimientos que condujeron a la tragedia, as\u00ed como algunos datos hist\u00f3ricos que se entremezclan con la tradici\u00f3n m\u00edtica y la orograf\u00eda del pueblo griego.<br \/>\nSeg\u00fan la leyenda, el rey fenicio Agenor envi\u00f3 a su hijo Cadmo a buscar a su hermana (que se encontraba secuestrada por Zeus) con el encargo de no regresar a su casa a menos que volviera con ella. Cadmo fracas\u00f3 en su intento, por lo que decidi\u00f3 permanecer alejado de su hogar y acudi\u00f3 al or\u00e1culo de Delfos para saber el lugar donde deb\u00eda instalarse. Apolo le dijo que deb\u00eda soltar una vaca que no estuviese uncida y, all\u00ed donde se detuviese, fundar una ciudad; la vaca se detuvo en un bosque en el centro de Boacia, que estaba consagrado a Ares y era habitado por un drag\u00f3n; tras acabar con la vida del animal, Atenea le orden\u00f3 enterrar sus dientes, y de ellos naci\u00f3 un batall\u00f3n de hombres; con la ayuda de estos hombres fund\u00f3 Cadmea, la que ser\u00eda la futura acr\u00f3polis de Tebas, hoy en d\u00eda al noreste de Atenas.<br \/>\nEl mito legendario de la tragedia, nos dice que Layo, rey de Tebas y su esposa Yocasta deseaban tener descendencia, pero al no conseguirlo, decidieron consultar al or\u00e1culo de Delfos, el cual desde la antig\u00fcedad fue considerado un lugar sagrado, situado en la F\u00f3side en cuyo centro se encuentran las erizadas cumbres del\u00a0 imponente Monte Parnaso en la zona del al santuario de Apolo.<br \/>\nA partir de la tradici\u00f3n antigua, Parnaso, el h\u00e9roe ep\u00f3nimo del monte Parnaso, fue el primero en encontrar un modo de adivinar a partir del vuelo de las aves, desde las \u00e1guilas hasta el peque\u00f1o ruise\u00f1or, es plausible que de esta manera comenzara el arte adivinatoria, sin embargo, los mitos y tradiciones hacen evidente que todos los modos de adivinaci\u00f3n fueron conocidos en Delfos: p\u00e1jaros, v\u00edsceras, sue\u00f1os y guijarros o piedras. El h\u00e9roe Delfos, ep\u00f3nimo de la ciudad, fue el primero en adivinar observando v\u00edsceras, mientras que el h\u00e9roe Anficti\u00f3n, ep\u00f3nimo de Anfictonia fue el primero en practicar la adivinaci\u00f3n por medio de los sue\u00f1os. Los llamados Pircos adivinaban a partir de las llamas de fuegos sagrados en Delfos.<br \/>\nLa tradici\u00f3n cuenta que Apolo mat\u00f3 con un arco y su flecha a los cuatro d\u00edas de nacido, a Pit\u00f3n, una serpiente enorme que le falt\u00f3 el respeto a su madre Latona e instal\u00f3 el or\u00e1culo de Delfos, el cual preced\u00eda una sacerdotisa llamada Pitonisa (Pitia), a causa de la muerte de Pit\u00f3n. A partir de entonces la Madre Tierra y Zeus instituyeron los juegos p\u00edcticos en conmemoraci\u00f3n de la difunta serpiente. Por consiguiente, el c\u00e9lebre or\u00e1culo d\u00e9lfico deb\u00eda su fama al mismo dios Apolo, el cual hablaba por boca de la Pitia, que era una mujer de edad avanzada, por encima de los 50 a\u00f1os, llevaba ropa blanca (a pesar de su edad) y guardaba algunas reglas sagradas de vida, sin ser indispensable que fuese culta o de buena familia. Al principio el or\u00e1culo daba consejos solamente una vez al a\u00f1o, pero a partir del siglo VI a.c. en adelante, el or\u00e1culo daba consejo el s\u00e9ptimo d\u00eda de todos los meses, excepto los invernales. Para conocer la voluntad de Apolo, se sacrificaba un macho cabr\u00edo, y a continuaci\u00f3n era introducido en agua fr\u00eda; si se agitaba con un temblor de la cabeza a los pies, significaba que el dios no se opon\u00eda. El que ped\u00eda consejo, requer\u00eda pagar el p\u00e9lanos y tra\u00eda los animales para los sacrificios propiciatorios y el banquete sagrado. Segu\u00eda un proceso y un sorteo para el orden de preferencia. La ma\u00f1ana del d\u00eda de la adivinaci\u00f3n la Pitia ir\u00eda al amanecer a la fuente Castalia para purificarse, beber\u00eda agua sacra de la fuente Cas\u00f3tide, recoger\u00eda ramos de laurel y ser\u00eda conducida en procesi\u00f3n al templo, en donde se sentar\u00eda en el tr\u00edpode sagrado (el cual estar\u00eda encima de la abertura de la tierra) y tomar\u00eda el lugar del dios Apolo. El consultante entrar\u00eda tambi\u00e9n en procesi\u00f3n, le colocaban en un lugar especial detr\u00e1s de un parapeto (pues no deb\u00eda ver a la Pitia) y escrib\u00edan la pregunta o la expresaban oralmente a uno de los profetas, el cual se la pasaba a la Pitia, que se encontraba invisible para todos, hipnotizada por la masticaci\u00f3n de las hojas de laurel, el incienso y los humos; daba la respuesta por medio de palabras inarticuladas y con gritos incomprensibles. La explicaci\u00f3n de las palabras de la Pitia la transcrib\u00eda el profeta en versos hex\u00e1metros, para que la tomara el consultante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es as\u00ed, que cuando Layo rey de Tebas consult\u00f3 el or\u00e1culo, la Pitia le trasmiti\u00f3 a Layo la siguiente enigm\u00e1tica respuesta: <strong>Engendrar\u00e1s un hijo desgraciado, pernicioso para ti y para los tuyos, que te asesinar\u00e1 y se unir\u00e1 en matrimonio con su propia madre.<\/strong>\u00a0 El rey aterrado comunic\u00f3 a su esposa el fatal vaticinio, y ambos decidieron burlar las palabras del or\u00e1culo, y al poco tiempo naci\u00f3 un ni\u00f1o, y para evadir el destino, le fue entregado a un sirviente para que lo arrojara en la monta\u00f1a de Citer\u00f3n, con unos ganchos atravesados en los pies, como se suele hacer con los carneros, o las piezas de caza, sin embargo, el sirviente se compadeci\u00f3 del infante y lo entreg\u00f3 a un pastor corinto que encontr\u00f3 en el campo, el cual lo llam\u00f3 Edipo a causa de la hinchaz\u00f3n de sus pies.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Edipo contaba con pocos a\u00f1os de edad, el pastor volvi\u00f3 a Corinto, ciudad situada al nordeste del Peleponeso y cuya hermosa vista se une el inmenso olivar, tan parecido al mar por su caracter\u00edstico color verde-plata de las olivas.<br \/>\nEl pastor\u00a0 se enter\u00f3 que los reyes de aquella regi\u00f3n, P\u00f3lipo y M\u00e9rope no ten\u00edan hijos y les ofreci\u00f3 a Edipo, estos lo adoptaron y lo educaron en funci\u00f3n de su nueva jerarqu\u00eda, que como heredero sucesor al trono requer\u00eda de una educaci\u00f3n especial: la <strong>aret\u00e9<\/strong> de los arist\u00f3cratas, para aprender el dominio de la palabra y de las armas. En aquel tiempo, la educaci\u00f3n y la poes\u00eda hallaban su modelo en el esfuerzo de la pl\u00e1stica para llegar a la creaci\u00f3n de una forma humana y tomaban el mismo camino para llegar a la idea del hombre, el cual revela una alta valoraci\u00f3n. Por medio de la inclinaci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica del esp\u00edritu \u00e1tico, da lugar al\u00a0 nacimiento del conocimiento de la verdadera forma esencialmente humana, consider\u00e1ndose especialmente significativo el hecho de que por primera vez aparece la mujer como representante de lo humano con id\u00e9ntica dignidad al lado del hombre. (Ant\u00edgona, Yocasta, Tacmesa, etc.)\u00a0 El descubrimiento de la mujer es la consecuencia necesaria del descubrimiento del hombre como objeto propio de la tragedia Ed\u00edpica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan cuenta la leyenda, durante un festejo en el palacio de los reyes de Corinto, Edipo, escuch\u00f3 un comentario sobre su origen de hijo adoptivo, que le produjo una honda y dolorosa herida, generando en \u00e9l una enorme incertidumbre y una necesidad de conocer la verdad sobre su origen, raz\u00f3n por la cual se dirigi\u00f3 a D\u00e9lfos para consultar el or\u00e1culo y la Pitia le respondi\u00f3: <strong>No vuelvas a tu patria si no quieres matar a tu padre y casarte con tu madre.<\/strong> Angustiado Edipo, decidi\u00f3 alejarse de Corinto y emprendi\u00f3 el camino a Tebas. En una encrucijada un anciano le solicit\u00f3 con insolencia que le cediera el lugar para pasar primero, lo que origin\u00f3 un pleito en el que Edipo mat\u00f3 con su bast\u00f3n al anciano, sin saber que era su padre Layo,\u00a0 rey de Tebas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar Edipo\u00a0 las afueras de Tebas se encontr\u00f3 con la Esfinge, figura monstruosa que ten\u00eda rostro de mujer, pecho, pies y cola de le\u00f3n, con alas de \u00e1guila, la cual le plante\u00f3 un enigma: <strong>\u00bfCu\u00e1l es el animal que camina con cuatro patas en la ma\u00f1ana, dos al mediod\u00eda y tres al anochecer?<\/strong> Edipo respondi\u00f3: El hombre, que cuando es infante se arrastra por la tierra en cuatro pies, cuando ha llegado a su perfecci\u00f3n anda con s\u00f3lo dos pies; y cuando alcanza la senectud, encorvado por el peso de los a\u00f1os, se apoya en su b\u00e1culo, su tercer pi\u00e9. Acto seguido, aniquil\u00f3 a la Esfinge, liberando de su desgracia a la ciudad de Tebas.\u00a0 El pueblo tebano en agradecimiento le ofreci\u00f3 el trono vacante por la muerte de Layo y qued\u00f3 unido en matrimonio con Yocasta, de la que tuvo dos hijos varones que fueron Ete\u00f3cles y Polineces y dos hijas mujeres, Ant\u00edgona e Ismena.<br \/>\nCuando a Edipo rey se le revel\u00f3 la verdad sobre el parricidio, descubri\u00f3 que al fin se hab\u00eda cumplido la profec\u00eda, \u00a1\u00a1\u00a1desesperado se arranc\u00f3 los ojos!!! y Yocasta su madre,\u00a0 que tambi\u00e9n era su mujer, se colg\u00f3 de una viga en su c\u00e1mara nupcial.<br \/>\nFue as\u00ed que Edipo sali\u00f3 hacia Colono, como un anciano invidente, acosado por la pena y la verg\u00fcenza, convertido en un mendigo, con la \u00fanica compa\u00f1\u00eda endeble de su hija Ant\u00edgona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mito nos deja ver, <strong>que se hiciera lo que se hiciera y pasara lo que pasara,<\/strong> el vaticinio se cumplir\u00eda. Lo tr\u00e1gico radica en la imposibilidad de esquivar el dolor, y tal es la faz inevitable del Destino desde el punto de vista humano.<br \/>\nA este respecto, la tragedia se inscribe en la transgresi\u00f3n de Layo y Yocasta al <strong>incumplimiento de la ley<\/strong> del dios Apolo, con lo cual Edipo queda erigido como v\u00edctima y verdugo. Por lo tanto,\u00a0 cuando Edipo aniquil\u00f3 a la Esfinge, con su muerte no solamente fue liberada de su desgracia la ciudad de Tebas, tambi\u00e9n aniquil\u00f3 la representaci\u00f3n del poder superyoico del or\u00e1culo, liberando a los tebanos del temor\u00a0 depositado en la ley de Apolo, la cual era dictada a trav\u00e9s de los augurios.<br \/>\nEl mito simboliza la <strong>tragedia del incesto,<\/strong> como met\u00e1fora del deseo libidinal del hijo, no impedido por la presencia simb\u00f3lica del padre, dado que Layo nunca lo\u00a0 reconoci\u00f3 como hijo, convirtiendo a Edipo en v\u00edctima de su deseo inconsciente, a\u00fan a pesar de que dicha posibilidad ocasion\u00f3 su\u00a0 huida de Corinto.<\/p>\n<p><strong>Sustento Bibliogr\u00e1fico:<\/strong><\/p>\n<p>\u00c1ngel Ma. Garibay K (1968). S\u00f3focles, las siete tragedias. M\u00e9xico, Ed. Porr\u00faa.<br \/>\nDe Crescenzo, Luciano (1995). Los mitos de los dioses. M\u00e9xico, Seix Barral.<br \/>\nEnciclopedia Universal MICRONET (2001). Edici\u00f3n Cl\u00e1sica, Madrid.<br \/>\nFreud, Sigmund (1920). Obras completas. XXIV vols. Buenos Aires, Amorrortu.<br \/>\nVol. XXIV pp. 141-147, 177-187.<br \/>\nJaeger, Werner (2002). Paideia. M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<br \/>\nKarpodini-Dimitriadi (1990). El Peloponeso. Atenas, Ekdotike Athenon.<br \/>\nPacheco, Jos\u00e9 Emilio y Monsiv\u00e1is Carlos (1984). Edipo rey. M\u00e9xico, Universidad Aut\u00f3noma de Sinaloa.<br \/>\nPetsas, Fotis (1989). Delfos. Grecia, Krini.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><u>Vaticinio de una tragedia<\/u><\/em>. M\u00e9xico: CEAAMER, 2013. p. var\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vaticinio de una tragedia El mito de Edipo en la obra de\u00a0 S\u00f3focles,\u00a0 hace referencia a una leyenda ya antes o\u00edda entre los griegos de la antig\u00fcedad, la cual ha sido utilizada como met\u00e1fora para ilustrar la tragedia que encierran las pasiones de amor, odio y rivalidad, en el transcurrir de la organizaci\u00f3n genital infantil, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[68],"tags":[],"class_list":["post-27","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-trabajos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2675,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27\/revisions\/2675"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ceaamer.edu.mx\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}