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Fadrique Torres Ramos. “Problemas de Educación Pública y Privada”

CENTRO DE ESTUDIOS AVANZADOS DE LAS AMÉRICAS
DOCTORADO EN: EDUCACIÓN
ASIGNATURA: Problemas de Educación
Pública y Privada
CUATRIMESTRE: 1ro.
SEGUNDA EVALUACIÓN

NOMBRE DEL ALUMNO: Fadrique Torres Ramos.
MATRÍCULA: M21031005059.
ASESOR: Dra. Georgette del Pilar Pavía
FECHA: 05-10 de junio de 2021.

Las limitantes del crecimiento educativo en México. Un fenómeno de aletargamiento e
impacto social actual

Introducción

Las limitantes o linderos que México ha padecido por décadas ha desarrollado el fenómeno de
impacto social parecieran ser siempre los mismos: problemas de cobertura; problemas de calidad;
de «gestión inadecuada»; de recursos insuficientes, deficiencia en las políticas de educación, a
pesar de que han existido esfuerzos por mejorar estos alargamientos, es claro que el avance de
los mismos y las mejoras se visualizan con un progreso opuesto a la gran demanda de atención
de parte de la población estudiantil en los diferentes niveles, es decir, se presenta un accionar
lento para poder implantar e implementar acciones que ofrezcan mejores aspectos de desempeño
educativo. Es un hecho que este impacto no solo proviene de los esquemas e intereses políticos
del país, sino también con ello se vincula el aspecto educativo y cultural de la sociedad los cuales
han sido un factor determinante de la moratoria educativa. La educación es uno de los factores
que más influye en el avance y progreso de personas y sociedades. Además de proveer
conocimientos,ésta permite el enriquecimiento de la cultura, el espíritu, los valores y todo aquello
que nos caracteriza como seres humanos.En las economías modernas el conocimiento se ha
convertido en uno de los factores más importantes de la producción. Las sociedades que más han
avanzado en lo económico y en lo social son las que han logrado cimentar su progreso en el
conocimiento, tanto el que se transmite con la escolarización, como el que se genera a través de
la experiencia progresista profesional. Tünnermann (2010) menciona que la revalorización del
concepto de educación permanente es quizás el suceso más importante ocurrido en la historia de
la educación de la segunda mitad del siglo XX. Decimos revalorización, porque la idea de la
continuidad del proceso educativo no es nueva, aunque ha sido en estas últimas décadas que los
teóricos de la educación han señalado, con mayor precisión, las fecundas consecuencias que
para el porvenir de los procesos de enseñanza y aprendizaje tiene la adopción de la perspectiva
de la educación permanente1. Este precepto como se menciona no es nuevo y debería de ser un
aspecto toral cuyo foco esté tenga una presencia perenne en la sociedad de cualquier país, donde
la educación vaya de la mano con los aspectos formativos que ofrezca a las nuevas
generaciones garantías de progreso y con ello despertar consciente el ideal de superación

continua, lo que traerá consigo mejoras en la calidad de los individuos y del aumento productivo y
económico de una sociedad, de la educación, el cambio cultural, del progreso de la ciencia y la
innovación tecnológica dependen, cada vez más, la efectividad y la competitividad económicas,
así como buena parte del desarrollo social y cultural de las naciones.
Recordemos que los elementos claves de una sociedad desarrollada como lo poseen los países
de primer mundo a diferencia de los subdesarrollados, como lo es México, podemos mencionar
que éstos poseen sectores industriales y de servicios altamente desarrollados, altos niveles de
calidad de vida, un desarrollo de estabilidad política, efectivos sistemas de salud y seguridad
social, capacidad económica mediante un producto interno bruto per cápita y producto nacional
bruto per cápita elevado, un manejo alto índice de desarrollo humano, oportunidades equitativas
y un alto nivel de empleo. una efectiva baja tasa de mortalidad infantil y una larga esperanza de
vida, y sobre todo altos niveles de escolaridad. Y sobre todo el punto final que nos centraremos en
este trabajo es el identificado en torno a la educación el cual en nuestro caso carecemos o se
presentan de manera continua limitantes para poder acceder a un progreso social e instruccional.
México ha sido uno de tantos países a nivel mundial cuyo atraso educativo-formativo se ve con
una importancia en las nuevas generaciones, carentes de impulso por poseer una mejora social y
profesional derivado esto de muchos factores que impactan el progreso, por ello la gran demanda
por supervivir es el factor apremiante actual más que por la búsqueda del apropiamiento de
conocimiento, así como las limitadas oportunidades profesionales que cada día se convierten en
un inalcanzable oportunidad de acceso para gran parte de la población, lo anterior ha generado
un incremento en la proyección de deserción y de procrastinación educativa a muy tempranas
etapas instruccionales. Ante estas situaciones, la sociedad necesita tomar consciencia de qué
tipo de ciudadano espera formar y además, qué tipo de competencias tiene que promover a través
del sistema educativo.Para lograrlo, es preciso que se unan estado, sector productivo, gestores
académicos, profesores y comunidad, para contar con una base económica, política y
administrativa, así como con las herramientas para formar competencias elementales tales como
el conocimiento personal y social.

Desarrollo

La interrogante que surge para poder comenzar con este análisis es ¿Por qué somos vistos como
un país operativo y con mano de obra económica para países desarrollados?, y no como un país
referente en temas estratégicos y punta de lanza en otro temas de índole de nación.
Lamentablemente esta visión es un común denominador en los diferentes continentes con países
subdesarrollados, donde nuestro índice de aportación de conocimientos a nivel globalizado es
mínimo y nuestra base económica como sabemos en gran medida se basa en la operatividad de
campo más que en la intelectualidad. En el sector educativo nuestro país posee grandes lagunas
y carencias para poder tener el crecimiento exponencial como lo representan muchos países de
primer mundo, Aboites (SF) menciona que el escenario educativo que la SEP en coordinación con
la ANUIES ya ha decidido construir se asienta en la persuasión de que para entrar en el nuevo
siglo México requiere de una fuerza de trabajo compuesta de cerca de un 90 por ciento por
personal técnico, y sólo en una reducida proporción por profesionales egresados de las
instituciones de educación superior2. En ese sentido la cifras estadísticas nos arrojan un resultado
que la visión de crecimiento, es con una base académica limitada, llegando a un nivel de técnicos
universitarios o técnico operativos en relación a los estudios que la sociedad busca obtener. Este
fenómeno se da por muchas de las condiciones internas del país donde las oportunidades en
muchas veces son escasas para que un candidato a diferentes niveles académicos pueda
continuar con su instrucción y/o formación, y este lamentable hecho es una vertical predominante
en la sociedad mexicana donde por temas de idiosincracia, cultura, hábitos y carecían se vinculan
para que muchos no logren cerrar ciclos educativos o en en el mejor de los casos queden truncos,
ya que otros estas posibilidades son nulas, ya que no presentan las características para poder
acceder a una oferta educativa. Recordemos de cada 100 niños que ingresan a una instrucción
escolar en primaria, solo 20 logran llegan a la terminación de una carrera profesional, y de estos
solo 4 llegan a concluir un nivel de posgrado en maestría, y lamentablemente 1 llega al nivel de
doctorado, un 1% de cada 100 estudiantes obtiene el máximo grado de especialización, lo cual es
apremiante y alarmante con esto podemos decir, que de los 125 millones de habitantes que
cuenta el país colocando un supuesto estaríamos hablando que solo el 20% de ellos si tuvieran la
igualdad de oportunidad y recurso podrían llegar a concluir una carrera un total de: 25 millones de
profesionistas, 5 millones se consolidarán con el grado académico de maestría y solo 1´250,000

ograrían la condecoración de Doctor. Lo anterior demostraría una cifra clara de interés social y
gubernamental en que la educación debería ser un punto toral de mejora; lamentablemente estas
cifras son totalmente menores lo cual lo hace más alarmante ya que en la realidad ni siquiera
llegaríamos a lograr acercarnos a esta cifra si fuera efectiva; y nuestra media académica es muy
escasa con respecto a otros países. Según un análisis de la empresa ICEX (Oficina Económica y
Comercial de la Embajada de España en Ciudad de México (SF) México tiene una población
estimada de 125 millones de habitantes, de los cuales 37.766.217 son estudiantes. Del total de la
población, 12.576.736 de personas se encuentran entre los 18 y 23 años, lo que se puede
considerar como el mercado potencial de la educación superior en México. Sin embargo, no todos
tienen acceso a este nivel de educación, que en el curso 2018/19 contó con un total de 4.705.400
alumnos, cifra que representa el mercado disponible cualificado3. Si tomaramos de igual manera
esta métrica como un elemento favorecedor veríamos que tampoco sería alentador, ya que no
todos poseen las características, perfiles, ahínco e interés por lograr una productividad basada en
la instrucción académica, ya que habría que ponderar de esta muestra cuántos de estos
educandos desisten de continuar o procrastinan su progreso para años después retomarlo ya sin
un empuje o energía de inicio. Analizando estas alarmante cifras es donde surge la interrogante si
esta deficiencia o limitante es causada por una falta de acceso,de oportunidades de oferta
escolar, por necesidades del núcleo social, o por una deficiente directriz familiar. Con lastimosa
sensibilidad podemos ver que esto es una integración de las anteriores, ya que no podría ser
aquejado el impacto como una respuesta por una mala implantación y/o implementación de un
mal sistema educativo, sino también esta problemática se gesta desde el seno interno familiar,
donde la necesidad de subsistir hace que los miembros canalicen su accionar a una colaboración
operativa por obtener el sustento básico de permanencia, esto nos haría suponer y visualizar que
en dado caso si el educando tuviera el acceso a una educación básica su integridad dedicada al
estudio estaría sesgada por una coexistencia de orden económico, es decir, el alumno que
presenta esta situación su foco de vida esta si bien es identificado en un 50/50 a poder
responsabilizarse y responder en el orden limitativo de funciones efectivas a ambas actividades lo
cual haría con el paso del tiempo al llegar a un aplazamiento en alguna etapa por la no dedicación
completa a los estudios, desgastando a la persona. Otro aspecto por el cual la deserción aparece
es por la falta igualitaria de oportunidades, la cual tiene una tendencia relevante en zonas

olvidadas como lo son las rurales que a diferencia de las conurbadas presentan una variabilidad
distinta pero con el mismo efecto e impacto social. Las zonas no tan cosmopolitas presentan un
alza en sus índices de deserción ya que se encuentran alineadas por algunas variables clave, la
primera en la que las instituciones no presentan de manera actualizada los componentes
necesarios, ni la accesibilidad a los medios para poder ofrecer una oferta de valor consistente con
las condiciones adecuadas y decorosas que un educando debería de tener; derivado de lo
anterior, la carente o en algunas veces nula forma equitativa de la distribución presupuestal en las
instituciones hace que no se puedan manifestar las disposiciones base para poder estructurar
como en las escuelas de ciudad la finalidad académica. Por otro lado en estas mismas
dependencias rurales, los educadores en cantidad son limitados para la cantidad de alumnado
activo, lo que sobrepasa la demanda y la capacidad instalada, lo cual no soporta la instrucción
con calidad, o en muchas más la distancia que se tiene que recorrer para llegar a la institución es
grande y la remuneración que reciben en su mayoría no soporta el esfuerzo dedicado lo que hace
que la movilidad de estos sea con un alto nivel de rotación, que si bien dedican su vocación por
tratar de lograr mayores esfuerzos a los educandos, las políticas de educación no dan el apoyo
necesario para poder retribuir las acciones de mejora a ambas partes tanto a ellos como a los
alumnos.

Un variante que vive nuestro país en la que Aboites (SF) describe, es de que las universidades
públicas tienen que ser conscientes de que compiten por recursos escasos no solamente entre
ellas, sino con otras actividades de interés público, entre las que están los otros niveles y
modalidades educativas4. Esta situación es una clara barreras que se ven reflejadas claramente
en las oportunidades de acceso educativo y que impacta en el desarrollo del tejido social de
nuestro país, y no solamente podemos decir que esta situación es por parte de las esferas que
administran la educación, sino también la propia sociedad que muchas veces sesga, limita por
temas de idiosincrasia, usos, costumbre las oportunidades de desarrollo, en lo referente a las
entidades de orden federal, estatal y municipal, ellos son los responsables de que se gestione y
se de la directriz de la forma correcta, así como la supervisión de que se lleve el cumplimeinto de
las instrucciones e iniciativa de ley. Lamentablemente vemos que estas acciones en un porcentaje
menor a lo esperado en su apliacación en el campo y no conforme al deber ser desde los
aspectos de su distribución efectiva del gasto, de los métodos, y de las herramientas para poder

replicar los esquemas. Por ello la distribución errónea y escasa ha dado el empuje a que las
instituciones de orden privado incremente su matrícula por una falta equitativa de distribución de
recursos en las entidades educativas públicas, además de que en cada administración a pesar de
ver la gran demanda, el manejo presupuestal del gasto educativo es cada vez más confinado y el
soporte de esto no alcanza para la ejecución de acciones y continuidad de iniciativas
favorecedoras a este sector, si bien esta situación ha logrado la captación de nuevos candidatos
para la parte privada, también ha puesto de manifiesto que la situación de acceso para gran parte
de la población ha dado una respuesta imposible e inaccesible por los altos montos cuantificables
que la membresía de las instituciones solicitan, lo que ha desarrollado de nuevo el impacto antes
mencionado de una deserción educativa por la falta de recursos económicos, dando lugar a una
decisión de pensamiento unidireccional: trabajar para vivir o trabajar para estudiar. La evaluación,
junto con la acreditación, ha jugado un papel central en las políticas públicas de la educación, su
relevancia se ha ido traduciendo en la creación de instancias, mecanismos y procesos, primero
para la planeación y luego para la evaluación de la educación. La evaluación se ha convertido en
una actividad central y compleja en las políticas educativas. Hoy es una actividad central porque
prácticamente todos los actores del sistema educativo son objeto de evaluación; una parte
importante de los resultados de la evaluación está asociada a alguna forma de obtención de
recursos económicos en detrimento de su sentido educativo de retroalimentar lo evaluado y al
mismo tiempo se han generado prácticas de evaluación de alumnos, profesores, investigadores,
programas e instituciones, la creación de entidades que evalúan el índice de desempeño
favorable académico de los alumnos ha sido un buen acierto pero también ha generado impacto
social, tomando el primer aspecto, se ha erigido ésta como una trascendencia por el logro de la
calidad de nivel profesional de los estudiantes para un mejor desempeño de labores competitivas;
pero también ha desplegado la restricción a un gran número de candidatos que han buscado
ingresar a la continuidad académica de transmisión de conocimiento, llevándolos a dejar estudios
truncos o el no acceso a ellos. Narro (SF) hace acopio en el que menciona que los exámenes que
aplica el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) no tienen efectos
de retroalimentación del sistema. Éstos funcionan mediante un contrato que obliga a la
confidencialidad de sus resultados, con lo cual no se puede realizar ningún estudio comparativo,
ni mucho menos generar acciones que permitan retroalimentar el sistema educativo5. De esta

apreciación que se menciona, entonces podría surgir la interrogante si la manera en la cual se
califica y se evalúa a los estudiantes por esta entidad es meramente un trámite burócrata o está
hecho para gérer un valor en el desarrollo de iniciativas de ley y de apego a políticas para una
mejora en el sistema educativo. Así mismo como se amplía este eje de evaluación a los alumnos,
hoy a los docentes se busca alinear en poder llevar a cabo para los una iniciativa en la que se
debería de refrendar el título que otorga además el grado académico que se ostenta tener la
valoración de la la potestad de ejercicio de la funciones de la profesión, esta iniciativa se
pretende que se realice cada quinquenio, visto de una forma cualificable y cuantificable debería
ser una buena faceta para tener así como algunos de calidad, educadores que transmitan la
didáctica de una forma excelsa. y profesionista que apliquen de manera cabal con objetividad el
desempeño de funciones calificadas, esto debería venir alienada consigo con esquemas de una
vinculación económica que hagan que mejore la calidad de todo en el sentido productivo para las
personas y para el país, lo que llevaría a tener menor informalidad de trabajos para poder
subsistir. En el resumen ejecutivo realizado por parte de las Evaluaciones de políticas nacionales
de educación (2019) se menciona: A diferencia de muchos países de la OCDE, México no tiene
un sistema obligatorio de acreditación externa y aseguramiento de calidad para las IES. No todas
las IES privadas tienen programas con el reconocimiento de validación oficial de estudios (RVOE),
lo que significa que los estudiantes se gradúan con diplomas que no están reconocidos
oficialmente6. Esta situación es otro claro ejemplo de cómo la educación muchas veces no se
encuentra totalmente normalizada por la entidades responsables ya que estas instituciones de
creación espontánea o de falta de orden no cuentan con el apego político de las leyes educativas,
lo que responde a que un sector de la población estudió en un sentido de informalidad oncreate
de oficialidad, fenómeno que trae consigo de nueva cuenta la deserción como se ha hecho
mención anteriormente.

Conclusiones

Los propósitos de elevar la calidad de la educación y de ampliar la cobertura de sus funciones
sustantivas tienen, implícitamente, la valoración de que lo existente es insuficiente y carece de
ciertos atributos o rasgos considerados necesarios o deseables. Por ello es trascendente conocer
que hay iniciativas, programas e instituciones académicas en México que cuentan con

reconocimiento y prestigio en el ámbito nacional e internacional, que proveen una calidad de
eficiencia en su oferta comercial educativa y que son coherente los resultados esperados, es
necesario de igual manera homologar estos aspectos con la iniciativa pública a fin de que no
exista esa divergencia educativa en hacer valer el mito de que el que más tiene, más beneficios
reciben como instrucción y desarrollo de competencias profesionales. La educación debe
vincularse con la producción, proporcionando a los futuros colaboradores y profesionistas una
cultura laboral básica que les permita ver el trabajo como un medio de realización humana, de
convivencia solidaria y de servicio a la comunidad, a la vez que introducir visiones críticas,
constructivas y responsables que transformen los empleos en oportunidades de crecimiento
personal.

Los programas sociales destinados a reducir el abandono escolar temprano deberían ocupar un
lugar prioritario en las agendas de los gobiernos de la región. Los esfuerzos y acciones
destinados a elevar los indicadores de retención, junto con el mejoramiento de la calidad de la
educación, son decisivos para el cumplimiento de los objetivos clave . Éstos no sólo coadyuvarán
a alcanzar las metas educacionales sino que son una condición necesaria para reducir las
desigualdades y para lograr objetivos más exigentes en materia de mejoramiento de la calidad de
los individuos. La inclusión de Carreras Técnicas o denominadas Técnicas Superior Universitarias
(TSU) dentro del orbe universitario podría ser un soporte y ayuda para un desarrollo de
competencias curriculares y profesionales en los nuevos educandos, éstas técnicas son de menor
duración y tienen un fuerte componente práctico (70% práctico y 30% teórico), están dirigidas a
personas que buscan una opción de educación superior de calidad que les permita integrarse
rápidamente al sector productivo, es decir, los programas de TSU pueden ser aprovechados por
quienes egresan del bachillerato y tienen interés en desarrollar habilidades y destrezas que les
permitan integrarse de manera rápida al mercado de trabajo. Esta alineadas a la formación
profesional podría aportar y dar mayor potestad de desarrollo competitivo profesional a fin de
posicionar de mejor forma a los educandos en un ámbito profesional nacional e internacional, así
mismo la vinculación de las entidades educativas junto con Sistema Nacional de Competencias
daría a pie ofrecer una mejor preparación profesional a los alumnos para que éstos al egresar
tengan una mayor oportunidad de colocación en la empresas y obtengan una decorosa calidad de
vida y la búsqueda de una productiva movilidad social que aporte mayores dividendos de orden
social y económico en su andar.

Sin menospreciar las carencias económicas que enfrentan algunos jóvenes en México, la
restricción más relevante entre ellos es la falta de habilidades y competencias. Aun bajo el
supuesto no respaldado por evaluaciones de impacto de que las becas reducen el abandono
escolar, la falta de habilidades seguiría presente y por lo tanto la falta de oportunidades laborales
para jóvenes en marginación seguiría vigente, por lo cual podría ser válido comenzar a sería
canalizar iniciativas a un programa remedial para fortalecer habilidades básicas como las
académicas y socioemocionales, establecer un sistema de alerta temprana de abandono escolar
para conocer causas raíces y evitar la salida obligada de los educando por condiciones adversas,
otra opción podría ser la incorporación de facilidades administrativas para la reincorporación de
estudiantes. La creación de condiciones que garanticen la permanencia de los alumnos en el
sistema educativo. identificación, análisis e intervención en los factores de riesgo que contribuyen
al fracaso escolar. Extendimiento en el acceso a la información, orientación y asesoramiento
académico de calidad. Por otro lado, la inserción del individuo en un proceso educativo continuo
en el que se renuevan y consolidan los conocimientos y la apertura al mundo se beneficiarán
evidentemente de los adelantos de las nuevas tecnologías y, en especial, de la creación de
sistemas de formación a distancia eficaces y diversificados. El incremento en el uso de las TIC en
todo el mundo es una realidad que no puede eludirse. Los avances de la tecnología, en particular
de la informática, y de sus aplicaciones educativas son enormes y representan aportes y
potencialidades de la mayor importancia. Por supuesto que no sólo se busca que se use la
tecnología, pero, el hecho de que maestros y estudiantes estén cercanos y sean usuarios
inteligentes de estas tecnologías permitirá que estos últimos desarrollen competencias para
mejorar sus procesos de aprendizaje, así como el fomento al desarrollo tecnológico propio. En
suma, si bien impulsar el acceso universal al uso de las TIC´s permitirá fortalecer la educación a
distancia como la educación continua y a lo largo de la vida, esta propuesta sintética e integral va
mucho más allá: incrementa y fortalece la inclusión social mediante el mejoramiento intensivo de
la calidad de la educación, asunto que en el México de hoy, pero aún más del mañana, adquiere
tanto tonos de riesgo pero también como de extrema oportunidad de desarrollo para combatir el
rezago educativo.

Es cuanto.

Bibliografía

Fadrique Torres Ramos. “Problemas de Educación Pública y Privada”. México: CEAAMER, 2021. 10 hojas.

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